Un pequeño pueblo con un gran encanto: Orbaneja del Castillo

Una espectaculares cascadas en su centro urbano

Una recomendación para aquéllos que estén pensando en viajar a la comunidad castellano-leonesa, y más concretamente a la provincia de Burgos, es la de procurar integrar dentro de su recorrido una pequeña pero interesante localidad. Se trata de Orbaneja del Castillo, perteneciente a la provincia de Burgos, un pequeño pueblo en el que tan sólo viven unos 40 vecinos, y que se sitúa, a una altitud de 725 metros sobre el nivel del mar, en el Valle de Sedano, dentro de la comarca de Páramos. Se ubica dentro del Espacio Natural de Hoces del Alto Ebro y Rudrón.

Orbaneja del Castillo sorprende al viajero por ser un pueblo con un gran encanto, lleno de rincones de una sublime belleza, cuyos impactantes escenarios han sido modulados por el agua.

Y es que en el mismo casco urbano se sitúa la conocida como Cueva del Agua, de la cual surge un manantial que atraviesa a gran velocidad la localidad y vierte sus aguas en el río Ebro, que pasa junto al municipio formando un impresionante cañón cuyas aguas alcanzan nada menos que los 200 metros de profundidad.

Al  precipitarse las aguas del mencionado arroyo hasta las del Ebro, forman unas atractivas cascadas, cuyo conjunto alcanza los 25 metros de altitud, convirtiendo la localidad en un paraje de espectacular belleza.

En los alrededores podemos aún ver otras cuevas, como la del Niésparo, o la del Azar, esta última con arte rupestre y declarada Bien de Interés Cultural.

La localidad está declarada Conjunto Histórico-Artístico, destacando la arquitectura popular de sus viviendas y sus antiguas calles empedradas, que conservan todo el encanto de antaño, junto con algunas construcciones más sobresalientes como la Casa de los Pobres, la Casa Fuerte o la Casa de los Canes. Asimismo, son también muy interesantes el conjunto de chozas que podremos contemplar en los alrededores de la localidad.

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En otros tiempos los peregrinos que hacían el Camino de Santiago encontraban albergue y protección en el Convento y Hospital de San Albín, levantado con este fin por los Caballeros Templarios.

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