La Ermita de San Felices, en tierras riojanas

Un pequeño templo cerca del cielo

A tan sólo 6 kilómetros de la localidad riojana de Haro, famosa por sus prestigiosas bodegas, se encuentran los llamados Riscos de Bilibio, unas escarpadas y abruptas peñas que llegan a alcanzar en algún tramo los 642 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Desde ellos se nos ofrece una fantástica panorámica de la entrada del río Ebro en tierras riojanas. Lo hace por un canal que el mismo río ha ido creando con la erosión y el paso de los años, conocido con el nombre de Conchas de Haro, para posteriormente recorrer esta comunidad repartiendo sus aguas y dando vida a los viñedos riojanos.

En lo alto de los Riscos de Bibilio se ubica un pequeño santuario, la Ermita de San Felices, construida a principios del siglo XVIII, en el mismo enclave en que anteriormente se había levantado un majestuoso castillo romano. Se trata también del mismo lugar en el cual, durante el siglo V,vivieron su retiro San Felices y su discípulo San Millán. Una gran estatua del primero se halla encima de los Riscos, por encima del pequeño templo.

Se puede subir a la ermita usando unas escaleras o a través de una rampa. Sea cual sea la opción, el camino vale la pena por la espectacular panorámica que desde ella se nos ofrece de la entrada del Ebro en la comunidad y de su discurrir entre viñedos, que nos parecerá estar contemplando desde el mismo cielo.

La Ermita de San Felices se encuentra iluminada por las noches, lo que la hace visible en prácticamente todo el valle.

En este pequeño santuario se celebran durante el año varios eventos y celebraciones, entre ellos la romería conocida como “El paso de la hoja” o la famosa Batalla del Vino, cuya fama ha traspasado nuestras fronteras y que tiene lugar el día 29 de junio, festividad de San Pedro.

La Ermita de San Felices fue elegida como Mejor Rincón 2014 por la Guía Repsol, galardón con el que premia los lugares poco conocidos pero con un encanto muy especial.