El Camín Encantau, en Llanes

Un paseo junto a los personajes de la mitología asturiana

No hay ninguna duda de que la comunidad asturiana está llena de escenarios naturales de una belleza sublime, salpicados de pequeños y pintorescos pueblos, muchos de los cuales desprenden un gran encanto. Sus picos, sus playas, sus escarpados acantilados y sus profundos valles se combinan formando parajes realmente espectaculares y majestuosos, de los que uno no olvida.

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Hoy queremos recomendar a todos quienes vayan a viajar por tierras asturianas una visita que no deberían perderse por poco que puedan, un espacio donde la mano del hombre ha sabido colaborar sabiamente con la naturaleza, consiguiendo uno de los escenarios más mágicos e inquietantes del Principado. Se trata de un sendero conocido con el nombre de Camín Encantau, y que encontraremos dentro del término municipal de la turística localidad de Llanes.

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El Camín Encantau tiene unos 10 km. de recorrido, una agradable ruta, circular, sin apenas desnivel y perfectamente señalizada, que todos podemos hacer, y que nos permitirá, durante unas tres horas, la contemplación de rincones maravillosos.

La temática del Camín Encantau es la mitología de estas tierras, sus ancestrales creencias, que nos acompañarán durante todo el recorrido envolviéndolo de un halo lleno de misterio y de magia, una atmósfera mística y espiritual que enseguida detectaremos.

En unos espectaculares parajes del Valle de Ardisana, rodeados de cimas como la Sierra de la Cubeta y Benzúa y por los que discurren ríos como el Riensena, el Piedra, el Santa Marina o el Hita, podremos ir conociendo la interesante mitología asturiana a través de sus mismos protagonistas, los personajes que la conforman, y que nos irán saliendo al paso durante el recorrido en forma de impresionantes tallas de madera, ayudándose en sus explicaciones de carteles informativos, algunos de ellos muy profundos e interesantes.

La ruta sale de la tranquila localidad de La Venta, un pequeño pueblo a orillas del río San Miguel, desde el cual deberemos tomar la dirección que nos lleva hasta las poblaciones de Comezán, La Maletería, Villanueva, Ardisana y Ricaliente, siendo en esta última en la que se da por finalizada.

El primer grupo de tallas que encontramos es el conocido como “Reunión de Trasgos”, también conocidos como duendes, que nos dan la bienvenida junto a un cartel a través del cual nos hacen la siguiente advertencia: Los trasgos os dan la bienvenida a la ruta encantada. No la llaman así por nada. Está repleta de sorpresas, unas más agradables que otras. Así que tened los ojos bien abiertos y no os salgáis del camino”. Muy cerca de esta fantástica escena podremos ver a un personaje que está jugando a bolos, y que nos hace la siguiente reflexión: “Los bolos son como la vida. Hay que tener paciencia, serenidad, decisión, y al final, algo de suerte… que está, cómo no, en una buena bolera”.

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En este punto es donde empieza la ruta propiamente dicha, la mayor parte de la cual tiene lugar a través de atractivos bosques con frondosos árboles cuya sombra agradeceremos según la época del año, y que nos permitirá también disfrutar de bellísimas vistas del Valle de Ardisana. Todo ello al mismo tiempo que vamos encontrando escenas llenas de sabiduría y de advertencias, protagonizadas por los peculiares personajes que conforman la mitología asturiana, como El Sumiciu, ubicado a la entrada de la localidad de Comezán, y que los habitantes de la zona asocian con el despiste y con el hecho de perder objetos, que nos dice estas palabras: “Dicen que no existo. Pero cuando desaparece algo se acuerdan de mí. Mira bien en tus bolsillos antes de seguir tu camino, no acepto reclamaciones. Además, no existo . . . ¿O sí?”.

 Una vez pasado ya el Cerro Llabres, y muy cerca de la localidad de La Maletería, nos sorprenderá un personaje muy conocido, el Hombre del Sacu, que nos lanza una no muy sutil amenaza: “¿Te asusté? No, claro que no. De día sois todos muy valientes. Ni al hombre del saco le teméis. Pero en estos bosques es fácil perderse, y no soy lo más temible que vas a encontrarte”.

 Y, al alejarnos de La Maletería, otro personaje amenazante, un gigante cíclope de un solo ojo cuyo cartel no puede decirse precisamente que sirva para tranquilizarnos: “Soy el Pataricu. Puede que sólo tenga un ojo, pero te llevo vigilando desde que llegaste. Dicen que me alimento de niños pero es mentira, sólo el día de mi cumpleaños. ¿Adivinas que día es hoy?”.

Más adelante encontraremos personajes como el Diañu Burlón o el Nuberu, este último conocido por su poder para controlar el tiempo, provocando fuertes tormentas a su voluntad, una facultad que nos cuenta con estas palabras: “Soy el Nuberu. Yo mando sobre la lluvia y los vientos. El relámpago es mi látigo y el trueno mi voz. ¿Quieres llegar seco al final de tu camino? Pues respeta la naturaleza o tendré que enfadarme”.

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Podremos aún contemplar, esta vez junto a un bar, al Segador, así como, ya en Arisana, al Cuélebre, una enigmática criatura encargada de vigilar los tesoros y en forma de una serpiente alada.

Antes de llegar a Ricaliente, veremos La Llavandera, una mujer de la mitología asturiana de lo que se cuenta que lava la ropa en las aguas del río por las noches, portadora de malas noticias que no tardará en recibir aquél que la encuentre, y a la cual se aconseja no mirar a los ojos, bajo riesgo de morir ahogado. También puede ser que os invite a lavar la ropa con ella, con el mismo trágico resultado si la invitación no es aceptada. A su favor, hemos de comentar que la leyenda cuenta que ayuda a apagar los incendios, desviando las aguas de los rìos.

La Llavandera

Aún antes de llegar a la localidad de Ricaliente encontramos otro personaje de talante siniestro, el Busgosu o Musgosu, con un cuerpo mitad de hombre y mitad de cabra, y del que se dice que un beso suyo te provoca la tisis y, como consecuencia de ella e inevitablemente, la muerte.

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También antes de alcanzar el mismo pueblo veremos La Manona, una gran mano que nos saluda y nos da la bienvenida al pueblo al mismo tiempo que nos hace una importante advertencia: “Que se detengan los que no respetan la naturaleza ni sus leyes. Que continúen su camino los que aún creen en mundos ocultos y seres mágicos”.

 La Manona

Una vez hemos llegado a Ricaliente, donde es aconsejable visitar sus tradicionales hórreos, encontramos al último personaje de los que forman parte de la ruta, La Castañera, que nos dejará, muy probablemente, con la impresión de que se burla de nosotros, a pesar de haber llegado ya al fin del recorrido. Sus palabras son las siguientes: “¿Habéis disfrutado de la ruta? Os vendrían bien unas reconfortantes castañas, ¿verdad? Y a mí, de no ser de madera, no te digo”.

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